El poder oculto de la biodiversidad

Nota escrita para la sección CROMO del diario El Observador

El pasado lunes 22 de abril se celebraba el Día Internacional de la Madre Tierra, una fecha especial impulsada por el senador estadounidense Gaylor Nelson en 1970 y que, desde entonces, se celebra anualmente como una forma de generar conciencia a nivel global sobre la importancia de proteger nuestro planeta. La iniciativa de Nelson marcó el nacimiento de los movimientos ambientalistas modernos y abrió el camino para que tuviesen lugar la Cumbre de la Tierra de Estocolmo en 1972 y el Acuerdo de París firmado el 22 de abril del 2016. En ambas instancias se hizo énfasis en la responsabilidad que tiene el ser humano respecto de su entorno y de su implicancia en el denominado Calentamiento Global. Una suma de factores que son fruto de la actividad humana ponen en peligro la vida sobre la Tierra: la contaminación de la atmósfera y del agua, el crecimiento exponencial de nuestra población y el aumento de residuos plásticos en los océanos. Pero hay un factor cuya importancia suele pasar desapercibida para una gran fracción de la población: la pérdida irrecuperable de la biodiversidad.

El pasado jueves 25 de abril se llevó a cabo en el Museo Carlos Alberto Torres de la Llosa una presentación sobre los efectos de la forestación en la diversidad de aves de nuestro país de la mano del Licenciado Pablo Fernández. La charla fue la primera actividad del ciclo “Conversando de Nuestra Fauna 2019” organizado junto a la Sociedad Zoológica del Uruguay, y en ella el licenciado expuso lo que constituyó su investigación para realizar el trabajo de grado con especialización en ecología de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias.

Ambientes sustituidos

La presentación comenzó informando que cerca del 50% de la superficie terrestre sin congelar ya ha sido modificada por el hombre, lo que significa que gran parte de algunos ecosistemas del planeta se han visto alterados y fragmentados. Esto se postula como una de las principales causas de la crisis global de la biodiversidad, la cual puede entenderse como la riqueza en número de especies animales y vegetales que habitan un ecosistema determinado. En efecto, las actividades agrícolas y ganaderas traen consigo la sustitución de ciertos ambientes naturales por otros, provocando el desplazamiento de muchas especies que bajo estas presiones corren el riesgo de extinguirse.

El bioma que es insignia del Uruguay es el pastizal o pradera, y, según el estudio realizado por el grupo de investigadores del que Pablo Fernández forma parte, muchas especies de aves que habitan este bioma están viendo su existencia comprometida a causa de la alteración o sustitución de su hábitat natural principalmente por la agricultura, urbanización y más recientemente por  la actividad forestal. Fernández recordó a los presentes que se deben de distinguir la forestación rural antigua, aquella que da protección al ganado, de la forestación industrial moderna, aquella destinada mayoritariamente a producir papel y que se ha visto incrementada en los últimos 30 años. Recordó también que la forestación no es un ecosistema aislado, lo que presentaba un desafío para el estudio, sobre el cual contó:

“En realidad partíamos de la base de que no teníamos conocimiento sobre lo que nos íbamos a encontrar. Fuimos con un método objetivo a relevar paisajes forestales y ver qué nos encontrábamos. Pero no sabíamos nada de las especies beneficiadas o desplazadas, esas eran, entre otras, las preguntas que teníamos para plantear la investigación”.

“En ese sentido – continuó Fernández – es importante resaltar aspectos positivos de esta actividad, ya que, a diferencia de la gran mayoría de las actividades agrícolas que se realizan en el campo, las empresas forestales han abierto “las porteras” a los biólogos en Uruguay a través de convenios con Facultad de Ciencias y a través de trabajos de consultoría para lograr los estándares de certificación. Esto ha permitido generar avances en el conocimiento de los efectos de esta actividad en la biodiversidad.”

La investigación consistió en establecer diferentes puntos de conteo (unos 600) de especies de aves en diferentes regiones delimitadas dentro de estos tres ambientes mencionados, llevándose un registro de las mismas cada 10 minutos. Para evaluar el impacto de la actividad forestal en la biodiversidad de aves a escala Paisaje (en ecología una escala ubicada entre lo regional y lo local), se analizó el número de especies en función de un gradiente creciente de forestación en diferentes paisajes agroforestales del Uruguay. Los resultados obtenidos demuestran que a medida que aumentan las áreas forestadas, menor es el número de especies especialistas de los pastizales. Dentro de las aves que se verían entonces desplazadas por esta actividad industrial se encuentran la perdiz, el ñacunda y la ratonera aperdizada. Aun así, durante un estudio paralelo realizado por otro equipo, se logró captar con cámaras varios ñandús, y hay algunos registros en Brasil y uno en Uruguay de ejemplares anidando dentro de áreas forestadas, por lo que esta especie, especialista de pastizal, podría ser capaz de adaptarse a este nuevo ambiente.

Por otro lado, la falta de diferentes estratos de la vegetación en las áreas forestadas (es decir de árboles, arbustos, y sotobosque de diferentes alturas) podría estar explicando la baja diversidad de aves que allí pueden habitar, en comparación con los bosques nativos. Teniendo en cuenta que en Uruguay habitan 23 especies de aves amenazadas a nivel global, muchas de las cuales están asociadas a nuestros pastizales, al final de la exposición el licenciado manifestó la importancia de valorar y de conservar nuestras praderas, y recordó que, de las 14 áreas protegidas de nuestro país, ninguna representa a este bioma. Para esto planteó como fundamental que se compatibilicen los slogans “Uruguay Natural” y “Uruguay Productivo”.

Un juego de equilibrios

En diálogo con Cromo, Pablo Fernández cuenta que existen varias posturas entre los científicos con respecto al rol que deben cumplir las ciencias naturales frente a las ciencias políticas, sociales y económicas: mientras que unos opinan que todas deben trabajar juntas desde el mismo lugar, otros consideran que el científico se tiene que encargar sólo de generar el conocimiento, siendo tarea de los políticos el aplicarlo para el mayor beneficio de la sociedad. “Sin duda lo ambiental es algo que a nivel político es un debe”, continuó explicando el investigador, “se tiene que manejar porque es una de las dimensiones que se encuentra repercutiendo en las otras dimensiones, sociales y económicas, a nivel local y global”.

Cuenta el investigador que el manejo de ecosistemas “es un concepto no tan nuevo que habría que tratar de incorporarlo lo antes posible. Razones sobran. Son sabidos todos los problemas que hay a nivel global. Algunos pueden creer que son exageraciones, pero hay datos sobre la mesa que son irrefutables”.

La activista sueca Greta Thunberg, de 16 años, dijo en diciembre del 2018 ante la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas (COP24): “Solo hablan sobre seguir adelante con las mismas malas ideas que nos metieron en este desastre, incluso cuando lo único sensato que pueden hacer es poner el freno de emergencia”. Con sus palabras firmes dejó a un montón de líderes sin palabras, remarcando la necesidad de que los problemas medioambientales sean puestos en palabras mayúsculas dentro de los discursos políticos.  

Para ayudar a comprender mejor la amenaza que se esconde detrás de una pérdida global de biodiversidad, Pablo Fernández explicó que el mayor riesgo reside en la incertidumbre. “Estar perdiendo así nomás información que demoró miles de millones de años en evolucionar, que se encuentra funcionando activamente en los ecosistemas, me genera preocupación, justamente porque no sabemos el grado de importancia de lo que estamos perdiendo”, dijo Fernández, “es el argumento número uno que se me ocurre para invitar a reflexionar”. Resulta que cada especie cumple una función específica en un ecosistema, pero que esa función puede ser respaldada por otra especie en caso de que la primera se pierda. El problema surge cuando son tantas las pérdidas que deja de ser posible esa compensación, de forma que la red se destruye. Podríamos asociarlo al juego “Jenga” (¡jugando a ciegas!), y quien lo conoce sabe qué sucede si se quita la maderita equivocada. Cuando los discursos políticos siguen dirigidos a un aumento de la producción, brilla la necesidad de compatibilizar estos discursos con la conservación de los recursos. “Según muchos autores estamos en la sexta extinción masiva”, apuntó el ecólogo, “hay muchas cosas en juego, pero lo más peligroso me parece que es no saber cuánto es lo que está en juego”. 

Bruno Gariazzo

Un terror infundado

Nota escrita para la sección CROMO del diario El Observador

“Los dientes puntiagudos, los labios voluptuosos, manchados de sangre… Todo ello era suficiente para producir escalofríos de terror, y su cuerpo sensual, visiblemente carente de alma, era como una burla diabólica de lo que fuera en vida el cuerpo de Lucy”. Estas palabras preceden al asesinato del personaje de Lucy en la novela “Drácula” de Bram Stoker, personaje que se transforma en un ser abominable e inmortal luego de una mañana en la que dos orificios rojos son encontrados en su cuello. Aunque los vampiros no representan más que una ínfima parte del enorme grupo de los murciélagos, los mitos y las historias como la de Stoker han sido suficientes para infundir un profundo miedo hacia estos animales en nuestra cultura. El pasado jueves 4 de julio, el biólogo Santiago Chitaro brindó una charla en el Museo de Historia Natural Dr. Carlos A. Torres de la Llosa sobre la importancia de la conservación de los murciélagos en nuestro país, y, en diálogo con Cromo, explicó en qué sentido el temor hacia estos mamíferos voladores es totalmente infundado.

Un terror que aletea en la noche

Chitaro forma parte del Programa para la Conservación de los Murciélagos de Uruguay (PCMU), se encuentra muy vinculado a los exploradores de cavernas del Centro Espeleologico Uruguayo Mario Isola (CEUMI), y considera que el terror que envuelve a sus objetos de estudio parte principalmente de la superstición. La asociación en las culturas occidentales de los murciélagos con las tinieblas y el peligro aparece reiteradas veces tanto en forma de relato oral, como de forma oral y escrita. Más allá de la sombra del conde Drácula y su séquito de seres chupa sangre con fobia a la luz del Sol y a las estacas, los murciélagos son proyectados en la Biblia como “aves inmundas”, y en “El Paraíso Perdido” de John Milton el propio Satanás aparece representado en una ilustración de Gustave Doré con las alas de estos animales. El Caballero de la Noche (mejor conocido como Batman) utilizaba a su favor el profundo pavor de las personas hacia estas criaturas para luchar contra el crimen. Saliendo de nuestra cultura, los mayas asociaban a los murciélagos con el dios Camazotz, dios de la noche, la muerte y el sacrificio. En cambio, curiosamente dentro de la mitología China éstos suelen estar relacionados con las hadas y ser símbolos de buena suerte, longevidad, salud, felicidad y prosperidad. Esta visión oriental agrada a Chitaro, quien considera que la negatividad que recae sobre los murciélagos es injusta, sobre todo teniendo en cuenta que, de entre las 1100 especies que de ellos existen, sólo tres son las temidas especies vampiro.

En efecto, más del 70% de las especies de murciélagos del mundo son insectívoras y frugívoras, es decir que se alimentan respectivamente de insectos y frutas. Luego las hay polinívoras (se alimentan de polen), carnívoras (de carne) y piscívoras (de peces), pero sólo una ínfima parte es hematófaga: son las bebedoras de sangre, las responsables de las historias de vampiros y de las interpretaciones demoníacas de la existencia de estos seres voladores tan diferentes al común de las aves. Pero es precisamente por su diferencia que han inspirado a lo largo del tiempo tanto miedo: era difícil explicarse para las antiguas culturas humanas qué eran esas extrañas criaturas nocturnas, en apariencia ciegas pero que de alguna forma lograban guiarse en la penumbra. Hoy se sabe que se guían a través de lo que se conoce como “ecolocación”: gracias a las contracciones de una laringe más ancha que la de otros mamíferos, los murciélagos son capaces de emitir ultrasonidos (sonidos de alta frecuencia) que, al rebotar en diferentes objetos o presas y llegar hasta sus oídos, les aportan información acerca de las distancias que los separan de sus objetivos u obstáculos, logrando construir verdaderos mapas tridimensionales de los espacios que circundan.

Aunque para Santiago Chitaro el aspecto de los murciélagos está lejos de ser amenazante, muchos considerarían que las facciones de su rostro podrían explicar parte del rechazo que sufren, pero esto podría ser una reacción secundaria estimulada por la representación de varios de nuestros demonios a su imagen y semejanza. Por otro lado, la mordedura de un murciélago vampiro es particularmente temida desde el descubrimiento del virus de la rabia, ya que estos mamíferos, al igual que muchos otros, son también transmisores de esta enfermedad. Pero, según Chitaro, las probabilidades de que un murciélago muerda a una persona son ínfimas, y más ínfimas aún son las posibilidades de que justo ese murciélago sea portador del virus de la rabia. Los vampiros son pocos, suelen alimentarse de la sangre del ganado y las presencia de personas suele ahuyentarlos, por lo que esta fobia a la transmisión de enfermedades por la mordedura de un murciélago lo único que trae como consecuencia es la matanza en masa de colonias enteras de animales inofensivos. “Creo que el miedo por trasmisión de enfermedades es más una excusa que una justificación, ya que son poquísimos los casos de contagio a otros animales, y muchísimo menos a humanos”, opinó el biólogo.

La conservación del incomprendido

Su apariencia podrá confundirnos, pero Chitaro afirma que los murciélagos presentan muchas más semejanzas con los seres humanos que diferencias. “Generalmente le tememos a lo que nos puede dañar, pero también a lo que no entendemos, nos resulta incómodo o es muy distinto a nosotros a primera vista – explicó el investigador – Con los murciélagos pasa algo parecido: son animales que si bien son distintos a los humanos en apariencia, no son más diferentes de lo que es un hombre de un conejo”. El nombre científico de este grupo de mamíferos, Chiroptera (quirópteros), proviene de las palabras griegas cheir, que significa “mano”, y pteron, que significa “ala”. En efecto, el ala de un murciélago en verdad es un brazo y una mano modificada con dedos muy largos unidos por una membrana denominada “patagio”. Al igual que los humanos, viven en grandes colonias de miles a millones de individuos que cooperan entre sí con comportamientos altruistas, como por ejemplo a través del cuidado de crías por madres ajenas o la colaboración entre machos en la defensa de las hembras. Estos comportamientos sociales son utilizados la mayoría de las veces por los humanos cuando desean deshacerse de una colonia de murciélagos: como éstos comparten su comida y se acicalan mutuamente, a los exterminadores les basta con atrapar a uno, envenenar su pelaje y devolverlo a la colonia a la espera de que se extienda el veneno entre sus pares.

Pero la conservación de los quirópteros no es sólo importante por la empatía que pueda significar el parecido que guardan sus sociedades con las nuestras, sino que su existencia aporta beneficios tanto a los ecosistemas que comparten con ellos los seres humanos como a la propia economía de nuestros recursos. De hecho, como la mayoría de los murciélagos son insectívoros, éstos controlan a las poblaciones de plagas que puedan afectar a los cultivos agrícolas, como es el caso de coleópteros (escarabajos) o dípteros (moscas), además de luchar contra insectos que comúnmente son transmisores de enfermedades como son los mosquitos. Estos animales también son importantes polinizadores de plantas que florecen durante la noche y, en otros países, también funcionan como dispersores de semillas fundamentales para la conservación de los ecosistemas. “¿Quién sabe cuántos más beneficios estamos obteniendo de ellos sin que lo sepamos? – se cuestionó Chitaro – He allí una de las razones por las que debemos seguir estudiándolos para poder entender las interacciones positivas que existen entre murciélagos y humanos”.

Existen actualmente 23 especies registradas de murciélagos en Uruguay, ocho de las cuales están catalogadas como “vulnerables” o “muy vulnerables” por su escasa presencia en el país y su delicado estado de conservación. Algunas de estas especies son el murciélago orejudo oscuro (Histiotus velatus), el murciélago dorado (Eptesicus diminutus ), el murciélago de orejas anchas patagónico (Eumops patagonicus) y el murciélago de línea blanca (Platyrrhinus lineatus). Las principales amenazas que hoy sufren los quirópteros son la perturbación de sus colonias, la destrucción y modificación de sus refugios y/o hábitats por la forestación o la exterminación (quema) “sanitaria”, la persecución por falta de información, los parques eólicos, que constituyen un  riesgo potencial por colisión, y el uso de agrotóxicos.

Como principal consejo para ayudar a conservar a este grupo tan particular de mamíferos, Santiago Chitaro recomienda antes que nada informarse antes de actuar. “Es la clave para protegerlos – aseguró el biólogo – Lo demás va de la mano del respeto que tenemos que tener hacia estos animales como hacia cualquier especie en nuestro país”.

Bruno Gariazzo

La proyección de la risa

Artículo publicado en el diario La República

Un piano rodando libre cuesta abajo a través de una calle desierta; un hombre que se resbala y cae al suelo por culpa de una cáscara de banana inoportuna; infinitas persecuciones entre ladrones y policías, entre amantes y entre ofensores y ofendidos; golpes en la cabeza, golpes en la rodilla, objetos pesados que caen lastimosamente sobre el dedo gordo de un pie al descubierto y los saltos adoloridos del afectado. Todos son elementos típicos de la comedia como hoy la conocemos, y sobre todo son elementos de la comedia cinematográfica que siguen haciendo reír a personas de todas las edades más allá de las adversidades.

Los orígenes del cine cómico se remontan a los albores del arte de las imágenes en movimiento y sus primeros trazos son responsabilidad de los propios creadores del cinematógrafo: los hermanos Lumière. De la misma forma que éstos crearon sin buscarlo el arte más importante del siglo XX, también incursionaron por pura casualidad en el género de ficción y en la comedia con su breve corto llamado “El regador regado”. La travesura de un niño que corta el flujo del agua de una manguera para luego devolvérselo en la cara a un regador desconcertado inauguró en el cine el uso de los recurrentes “gags” y del género “slapstick”, es decir ese género plagado de bromas visuales y golpes que tanto furor hizo, primero en Francia y más tarde en Estados Unidos.

Cabe destacar que el cine nace en una cuna fuertemente inspirada en la Comedia Francesa que toma rasgos claramente extraídos del espacio teatral. Las actuaciones payasescas de los actores franceses como André Deed, quien bebió del genio de las primeras fantasías cinematográficas George Méliès, encuentran su exponente a comienzos del siglo XX en la figura de Max Linder. De nombre real Maximilien Gabriel Leuvielle, este actor protagonizó a un personaje salido de la aristocracia, un caballero refinado vestido de frac, bastón y galera, que se veía enredado en las más ridiculizantes situaciones. Obras como “Max pedicuro”, “Max y la quinina” o “El casamiento de Max” despertaban la hilaridad de un público que disfrutaba de ver en situaciones embarazosas a un representante de una clase social prestigiosa. Max Linder fue el primer gran cómico del cine, capaz de generar una histeria colectiva cuando se lo creyó muerto en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, a cuyas filas fue movilizado.

La explosión de la guerra obligó a muchos artistas a emigrar a los Estados Unidos, incluido al querido Charles Chaplin, a quien Max Linder reemplazó en la productora norteamericana Essanay en 1916. Desgraciadamente, las sonrisas que este cómico inspiraba no se correspondían con la depresión que le terminó quitando la vida junto a su esposa, con quien se suicidó en 1925 en el país de las oportunidades. A la sombra de Max Linder ya había crecido en esos años otra gran estrella del “star system” americano: Michael Sinnott, mejor conocido como Mack Sennett. Junto a la actriz Mabel Normand y a la productora Keystone, Sennett popularizó las delirantes persecuciones entre automóviles, entre personajes a través de tejados, las caídas estrepitosas, los tortazos con tartas de crema, y todos esos elementos tan comunes en las caricaturas animadas hasta el día de hoy.

Pero no se puede hablar de los orígenes del cine de comedia sin hablar del ya mencionado Chaplin ni de su ingeniosa forma de mezclar la risa con un involucramiento social admirable. Procedente de una familia judía de actores, Charles Chaplin fue víctima de la pobreza en la que se sumió Inglaterra luego de la Gran Guerra. Este escenario de hambruna y desconsuelo en el que vivió el artista fue inspiración para su película “El Chico” de 1921, así como para su discurso a favor de la paz y la cooperación de los pueblos que da su personaje en la película “El Gran Dictador”. Junto a la troupe de pantomima liderada por Fred karno, Chaplin legó a tierras norteamericanas para pasar a unirse a la Keystone de Mack Sennett en 1913. El genio de Chaplin no tardó en desviarse del sendero trazado por Sennett para comenzar a delinear su propio camino artístico, que como ya hemos dicho está marcado por un fuerte compromiso social. De esta forma, Chaplin se embarcó con su personaje de Charlot en una aventura dirigida por la risa que buscaba destruir las instituciones establecidas, revolucionar los roles adjudicados a las clases sociales, y, por sobre todas las cosas, ubicar al amor entre los seres humanos como única máxima legítima a perseguir por la sociedad. Todos los roles de poder son por él puestos en ridículo: jefes de empresas, policías, nuevos ricos lujosos y matones fornidos son llamados a enfrentarse a este enclenque personaje sin miedo a las jerarquías.

Otro de los exponentes de la comedia del cine mudo que es menester nombrar es Buster Keaton. Joseph Frank “Buster” Keaton fue conocido como “cara de piedra”, o “cara de palo” en España, por su aspecto impasible y su rostro inexpresivo frente a las más disparatadas situaciones. Esta inexpresividad contrastaba con las exageradas gesticulaciones que caracterizaban a los comediantes de la época, quienes debían transmitir hilaridad en ausencia de cualquier sonido. Pero lo más asombroso de este personaje era su capacidad de salir ileso de las circunstancias más riesgosas, habilidad que lo caracterizaba desde pequeño y que originó su apodo. Caer desde una altura considerable aferrado a un andamio que se desploma, viajar sobre el extremo delantero de una locomotora a toda velocidad, o salvarse de ser aplastado por la fachada de una casa por estar ubicado justo en el hueco dejado por una de sus ventanas, son solo unas de sus más conocidas peripecias. El propio Chuck Jones, guionista y caricaturista responsable de los Looney Tunes, reconoció que Buster Keaton inspiró a personajes de la talla de Bugs Bunny.

Como hasta el momento todos estos comediantes estaban acostumbrados a trabajar para el cine mudo, sus actuaciones pendían más que nada de la pantomima, es decir de la expresión a través de gestos y no de palabras. El cine sonoro vino a cambiar este paradigma completamente, por lo que en un inicio el mismo Chaplin puso el grito en el cielo, y actores como Buster Keaton que no pudieron adaptarse a la nueva tecnología quedaron en el olvido. Sin embargo, sin el sonido no hubiese sido posible el conmovedor discurso que brinda Charlot en “El Gran Dictador” al sustituir por accidente la figura de Adolf Hitler. El cine sonoro también dio nuevo aire a actores como Oliver Hardy y Stan Laurel, dúo mejor conocido en España y Latinoamérica como “El gordo y el flaco”, ya que de la contraposición del acento sureño de Hardy y del acento inglés de Laurel surgió un novedoso factor de comicidad desconocido hasta el momento en el cine. Otro dúo que se alimentó del diálogo en pantalla fue el compuesto por Bud Abbott y Lou Costello, dúo cuyas conversaciones hilarantes ya habían comenzado de forma radiofónica, remarcando la importancia que significó la inclusión del sonido en el cine como puerta a toda una nueva gama de artistas. Por primera vez era posible hacer del lenguaje hablado la base de la comicidad en la pantalla, lo que enriqueció y dio carisma a las actuaciones de comediantes como el mexicano Mario Moreno, mejor conocido como Cantinflas. Las maneras ocurrentes de escapar de situaciones comprometedoras a través de la profunda intrincación de las conversaciones fueron, gracias al personaje de Moreno, pronto conocidas en Latinoamérica y el mundo como “cantinfladas”.

 Los sonidos de los golpes, explosiones y caídas enriquecieron la comedia tanto en dibujos animados como en actores caricaturescos como Los Tres Chiflados.  La música en conjunción con el sonido de diferentes instrumentos de la dirección artística dieron otro puntapié a la imaginación al servicio de la risa, como lo demuestran la escena de Jerry Lewis con sus dedos bailoteando sobre una máquina de escribir invisible o los porrazos delirantes de Tom y Jerry, el Pato Lucas o el Coyote y el Correcaminos. El sonido también abrió la puerta a los diálogos embebidos del absurdo que lanzaron a la fama a los Hermanos Marx, Groucho, Chico, Zeppo y Harpo, quienes sorprendieron a anteriores comediantes de la pantalla por sus locos discursos y películas que ponen a prueba todo atisbo de sentido, como “Sopa de ganso” y “Una noche en la ópera”. Con unas cejas y un bigote engrosados con pintura, un habano en la esquina de la boca y chistes a grandes zancadas, Groucho Marx delineó el humor que sería de inspiración a comediantes célebres como Woody Allen.

Tanto personajes de carne y hueso como personajes creados desde cero a través del dibujo se alimentaron de los pioneros de la risa proyectada. La pantalla comenzó a funcionar gracias a su trabajo como un espejo distorsionado en el que podíamos apreciar versiones ridículas de diferentes actores sociales como de nosotros mismos. Las caídas, los golpes, las persecuciones, y las palabras fuera de toda fórmula pasaron a ser esos elementos que ayudan (y ayudarán en el futuro) a liberar las tensiones cotidianas de la olla a presión que constituyen nuestras sociedades humanas.

Bruno Gariazzo

El gran garrote digital

La guerra comercial que enfrenta a Estados Unidos y China tiene a todo el mundo atento desde hace más de dos años. El año pasado el gobierno norteamericano aplicó aranceles de 25% a la importación de productos chinos por un valor de 50 mil millones de dólares anuales, y estos impuestos amenazan con aumentar considerablemente si China continúa sin querer modificar la estructura de su economía abriendo su mercado interno a empresas extranjeras. El veto que este año impuso el ejecutivo del presidente Donald Trump a la comercialización de las empresas de su país con la compañía de telecomunicaciones Huawei ha tensionado las relaciones comerciales internacionales, y las empresas que más se ven afectadas son aquellas especializadas en la fabricación y distribución de tecnología. 

La inclusión de Huawei en la lista negra de Estados Unidos se encuentra justificada por supuestas actividades de espionaje de esta firma en beneficio de China, y, aunque la afectada niega tajantemente estas acusaciones, varias empresas, entre ellas Google, han decidido suspender sus negocios con Huawei, tanto en lo que respecta a hardware como a software. Esta decisión dejaría a la multinacional china sin acceso a todas las aplicaciones que son propiedad de Google, como Chrome o Google Maps, así como impediría que la empresa hiciese uso del sistema operativo Android. Ante este panorama, Huawei prepara actualmente un colchón sobre el cual caer desarrollando su propio sistema operativo, llamado Hongmeng, el cual estaría disponible ya en 2020 y promete tener las mismas funciones (o mejores) que Android. 

Por su lado, el gobierno chino no muestra interés de participar activamente de esta guerra comercial, pero ya ha manifestado públicamente que no dudará en luchar con uñas y dientes en caso de que el gobierno de Washington se muestre empecinado en intensificar las tensiones. Cuando en mayo de este año Estados Unidos subió los aranceles a productos chinos, el gobierno de Pekín decidió subir sus tarifas a bienes estadounidenses en 60 mil millones de dólares. Por otro lado, Huawei contribuye en gran medida con la empresa norteamericana Apple, gran parte de la fabricación de sus iPhones dependiendo de compañías chinas, por lo que una decisión del gobierno chino de imponer los mismos vetos a sus empresas nacionales podría significar un duro golpe para la firma de Steve Jobs. Esto sin contar que China ya ha amenazado con prohibir las exportaciones a Estados Unidos de metales de tierras raras, un grupo de 17 elementos con capacidades magnéticas que son fundamentales para la industria tecnológica y de los cuales cerca de la mitad de los suministros del planeta descansan en territorio chino. Con China gobernando el 86% de la producción de estos metales, utilizados por ejemplo en productos como baterías recargables, imanes, y varios componentes de telefonía celular, la jugada de respuesta a las políticas de Trump podría dar vuelta el tablero.

Frente a todas estas represalias de Washington para presionar a su mayor economía rival, varias empresas afectadas se han visto obligadas a mudar su producción fuera de China. Y la decisión no sólo concierne a compañías chinas y americanas, sino que debido a un juego de interrelaciones están involucradas un montón de otras industrias ajenas a las dos nacionalidades en disputa. Un ejemplo de esto son las empresas taiwanesas como Foxconn y TSMC, las cuales fabrican componentes para los celulares de Apple y que tienen gran parte de su producción radicada en el gigante asiático. Viendo una amenaza en la subida de los precios de sus productos en el mercado estadounidense y por ende una pérdida importante de sus ganancias, muchas empresas se apresuran inquietas a deslocalizar gran parte de su industria fuera de China, por lo menos aquella fracción que esté específicamente encargada de suplir la demanda del mercado americano. La empresa taiwanesa Pegatron ya ha movido el año pasado varias de sus fábricas a Indonesia, y recientemente, según The Wall Street Journal (WSJ), la compañía de entretenimiento Nintendo tiene planes de migrar la parte de su producción que abastece a Estados Unidos a otros países del sudeste asiático en caso de que las amenazas de Trump se materialicen. El mismo plan tiene entre manos la compañía Apple.

Todos estos movimientos de fábricas entre fronteras modificarían los esquemas de producción y distribución de las más grandes industrias del mercado, afectando indudablemente a la economía mundial. Pero la realidad tangible de este escenario no se sabrá hasta que se haya producido la cumbre del G20 agendada para el 28 y 29 de junio de este año, en la cual el presidente de Estados Unidos pretende tener una reunión con su par chino, Xi Jinping. Sería luego de este encuentro que Donald Trump decidiría si poner o no en práctica su amenaza de imponer aranceles a productos chinos por una suma de al menos 300 mil millones de dólares. En la cumbre del G20, la cual reúne a los países más industrializados y emergentes del planeta, se discutirá asimismo si aplicar o no nuevos impuestos a las mayores empresas de tecnología del mercado, impuestos que estas firmas deberían pagar aunque el servicio que vendan sea fuera del país en donde están instaladas físicamente. Uno de los países que ya se encuentra ansioso con imponer estos impuestos a los dueños de las tecnologías de la información es España, aunque todavía no es seguro cómo sería el proceder para imponer la nueva normativa. 

FILE PHOTO: U.S. President Donald Trump and China’s President Xi Jinping meet business leaders at the Great Hall of the People in Beijing, China, November 9, 2017. REUTERS/Damir Sagolj/File Photo

Tanto estas decisiones del G20 como las decisiones particulares del gobierno de Estados Unidos amenazan con modificar profundamente el ecosistema global de la industria de la tecnología. La propia Google ha advertido a Trump de los peligros que puede suponer el que su empresa se vea arrastrada por el veto a Huawei, alegando que esto puede realmente comprometer la seguridad de los norteamericanos. Según el coloso de la Internet, es difícil que el sistema operativo desarrollado por Huawei equipare en seguridad al de Android, lo que podría desperdigar dispositivos más vulnerables por Estados Unidos, vulnerables no sólo frente a ataques cibernéticos chinos, sino de cualquier otro país. Por otro lado, teniendo en cuenta el historial de la industria china, es probable que Hongmeng realmente logre equiparar o superar a Android, por lo que las sanciones a Huawei y la prohibición de que sus smartphones dependan de Android podrían terminar favoreciendo a la economía China al empujarla a dominar el mercado. 

Sin embargo, esta guerra comercial afecta a ambos lados: tanto la industria de la tecnología china como la estadounidense dependen mutuamente la una de la otra. No sólo los gigantes de telefonía inteligente americanos poseen gran parte de su fuerza de producción en China, sino que Huawei también depende tanto del software norteamericano como del hardware de empresas como Broadcom, Western Digital o Skyworks. Pero en esta lucha en la que los dos gigantes del mundo se desgarran uno al otro, los más perjudicados son los propios usuarios. El ecosistema oligopólico de la industria tecnológica hace que los consumidores no puedan depender de una sola compañía ni de un sólo país. En efecto, en este mundo cada vez más globalizado es muy difícil que los dispositivos de los que haga uso un individuo pertenezcan 100% a una misma firma o economía nacional: el sistema operativo podrá ser Android o Windows, pero quizás el ordenador o el celular sea fabricado en China. Un aumento de las sanciones en ambas partes de la contienda significaría inevitablemente un aumento de los precios de los productos tecnológicos para todos los consumidores. En el mejor de los casos, si las fronteras se cerraran con los dientes apretados, se generarían grandes burbujas de economías truncas que poco tienen que ver con los ideales del liberalismo, y el usuario no tendría más opción que elegir a qué bando pertenecer. Por lo pronto, el futuro de este complejo ecosistema tecnológico aún es incierto. Habrá que esperar para saber qué decisiones se toman en la cumbre de las economías más poderosas del mundo. Mientras tanto, el mundo permanece alerta.

Bruno Gariazzo

Ecos del pasado

¿Qué persona de entre 25 y 35 años no recuerda a las mascotas virtuales?  ¿Qué millenial no recuerda a esas pequeñas maquinitas dotadas de un llavero que albergaban dentro a una criatura formada por unos pocos pixeles de cristal líquido? Pues están a punto de volver al mercado como gemas de energía nostálgica. Creados en 1996 por Aki Maita y comercializados por la empresa japonesa de juguetes Bandai, los denominados Tamagotchis fueron toda una sensación entre los niños de los noventa. Su nombre proviene de la fusión de la palabra japonesa tamago, que en japonés significa “huevo” (los aparatitos solían tener forma ovalada), con la palabra wo’chi, una adaptación japonesa de la palabra inglesa “watch”, reloj. Las mascotas virtuales venían equipadas de tres botones y una pequeña pantalla que mostraba las peripecias de un pequeño animal pixelado (alabada sea la imaginación de los niños). Este año, Bandai ha anunciado el lanzamiento de los nuevos Tamagotchi On, dispositivos que conservarán las características de los originales pero que esta vez dispondrán de pantallas a color y de funciones modernas de conectividad.

Al encender el tamagotchi noventero, asistíamos al nacimiento de nuestra mascota, la cual salía de un huevo, y luego debíamos ocuparnos del recién nacido alimentándolo, limpiando sus heces, vacunándolo cuando enfermaba y jugando con él a simples juegos que solían consistir en movimientos de izquierda a derecha. Desde que rompía el cascarón, los usuarios podían seguir el crecimiento y desarrollo del animalito hasta que éste se convirtiera en un adulto. La tecnología empleada y el concepto de los tamagotchis recuerda a las consolas portátiles Game & Watch fabricadas por Nintendo en los 80s (las cuales utilizaban el sistema operativo de una calculadora de pantalla LCD), así como a los primeros juegos de Pokémon para el Game Boy surgidos también en 1996. Incluso se lanzó recientemente una línea de estas mascotas virtuales específicamente de Pokémon, y Nintendo ha aprovechado en varias ocasiones la fama de los tamagotchis para lanzar juegos para sus consolas que incluyen a personajes oriundos de estas maquinitas de bolsillo. 

Los nuevos Tamagotchi On contarán con pantallas de 2,25 pulgadas a todo color, así como de la posibilidad de conectarse a celulares smartphone por bluetooth y a otros dispositivos por infrarrojo. Será posible así comunicarse con amigos y jugar con ellos a ciertos minijuegos que nos permitirán ganar puntos “gotchi”, puntos que podrán ser intercambiados en una tienda virtual por artículos para personalizar a nuestra mascota. El mundo tamagotchi ha crecido y ahora es también posible unir en matrimonio a nuestros compañeros de bolsillo para generar descendencia con los de otras personas. ¿No se conocieron así Pongo y Perdita para engendrar los 101 Dálmatas?

No es la primera vez que el mercado busca en la nostalgia una mina de oro. Del griego nóstos, que significa “regreso”, y “álgos”, que significa “dolor” o “tristeza”, la nostalgia puede ser descrita como el profundo deseo de regresar a un tiempo y a un espacio que nos brindaban seguridad para mitigar el dolor de haberlos perdido para siempre. La generaciones occidentales de los años 90 son particularmente susceptibles a este tipo de sentimiento: surgidas ni bien se produjo la simbólica caída del Muro de Berlín, sus años de infancia y juventud fueron de los más pacíficos de la historia de las civilizaciones de origen europeo, y estuvieron marcados por el auge de nuevas formas de entretenimiento que transmitían en sus contenidos constantemente valores de paz y apacibilidad. El humor, la amistad y el compañerismo entorno al juego fueron estandartes de estos jóvenes que fueron alejados de los conflictos del resto del siglo XX. Son las generaciones de “El Rey León” y “Hakuna Matata”, de “Hey, Arnold!”, de “Chip y Dale: Rescatadores”, de “Toy Story” y los amigos fieles, del compañerismo de “Las Tortugas Ninja” y de la amistad dispareja de “Pinky y Cerebro”.

One of the few last Blockbuster Video rental stores in the United States, located near the University of Alaska, Fairbanks at Bentley Mall at 44 College Road, Fairbanks, AK 99701 in the Alaska Interior.
“El pensador” de Auguste Rodin

También los 90 fueron una época de transición entre una era analógica y una era digital, lo que provocó el boom de la producción de juguetes de todo tipo. Entre estos se encontraban las míticas mascotas virtuales, que despertaban a los padres en la noche con sus pitidos y preocupaban a los maestros porque sus alumnos se distraían en clase para cuidar a sus pequeños píxeles. Los patios de recreo se llenaron de estos tamagochis (criaturas cuya esperanza de vida solía ser muy corta en manos de padres muy prematuros) y muchos de esos niños noventeros hoy derramarían disimuladamente una lágrima al tener en sus manos uno de aquellos dispositivos. La infancia suele ser un período idealizado de la vida en el que la alegría siempre esperaba a la vuelta de la esquina, y objetos como un tamagotchi sirven al humano como amuletos, como símbolos que permiten al adulto mantener vivo el origen de su esencia. 

El sentimiento de nostalgia se amplifica así para los nacimientos de la última década del siglo anterior debido al contraste que existe entre el contexto de su infancia y el contexto de la sociedad actual. La paz y los valores que les fueron transmitidos a los millenials y a la generación Z se resquebrajan ante las tensiones crecientes de la política mundial. El desconformismo y la apatía suelen ser en ellos rasgos recurrentes, y la incertidumbre con respecto al futuro de su especie suele estar en la agenda de cada día. Los símbolos en los que creyeron sus ojos infantiles amenazan con perder sus colores frente a los ojos del adulto. Dominados por un descreimiento en las leyes que se encuentran en la base de la sociedad que los formó, encuentran en los productos dirigidos a su nostalgia un refugio donde acallar todas las cuestiones del mundo contemporáneo, un ungüento con el que aliviar el pesimismo rutinario y reavivar el optimismo perdido. Los 90 vuelven a sus lagrimales para devolverles la paz mental que añoran, una paz que, aunque sea virtual, es paz al fin.

Bruno Gariazzo

Derrumbando muros

El primer capítulo de la quinta temporada de la serie británica Black Mirror, llamado “Striking Vipers”, está plagado de referencias al mundo de los videojuegos. El propio juego alrededor del que gira la trama es una fusión entre los juegos “Street Fighter”, de la empresa japonesa Capcom, y “Mortal Kombat”, juego cuyos derechos pasaron de las manos de la empresa norteamericana Midway Games a las de Acclaim Entertainment, para luego estacionarse en Warner Brothers. Pero hay una referencia que será reconocida por una fracción muchísimo mayor de personas alrededor del mundo: unas piezas con diferentes formas geométricas de ángulos rectos caen lentamente en un recipiente mientras el jugador les da vueltas y vueltas para hacerlas encajar en un puzzle. ¿Suena conocido? A esta altura del partido, lo más esperable es que sí. Se trata de una referencia al juego “Tetris”, un juego cuya aparición es simbólica por el momento histórico en el que fue creado, y cuya historia está plagada de combates entre empresas para hacerse con su licencia. Un tuit de Soviet Visuals (@sovietvisuals) del pasado 6 de junio reavivó la efervescencia entorno a esta historia, desatando los comentarios y los aplausos virtuales de los aficionados de los videojuegos. En el mensaje de Twitter puede leerse: “Tetris fue lanzado hace 35 años! Este es Alexei Pajitnov – el ingeniero que lo creó”. En el video puede verse a un hombre barbudo que habla amistosamente a cámara con acento ruso, pero, ¿quién es Alexei Pajitnov?

Alekséi Leonídovich Pázhitnov es un ingeniero informático ruso de 63 años que actualmente vive en los Estados Unidos. Los grandes genios creativos suelen pasar desapercibidos bajo la sombra de su obra, sobretodo cuando ésta ingresa a un mercado masivo y es lo suficientemente grande como para abandonar su hogar y comenzar una vida independiente. El caso de Pajitnov no es la excepción. Mientras trabajaba para el centro de computación Dorodnitsyn de la Academia Soviética de Ciencias de Moscú (centro que formaba parte del programa de investigación y desarrollo del gobierno de la URSS), este ingeniero tuvo en 1984 la idea de crear un juego de ordenador inspirado en el juego “Pentominós”: un rompecabezas en el que los jugadores debían encajar piezas formadas por cinco cuadrados en una caja de madera. Imaginando un videojuego en el que las piezas del Pentominós caerían dentro de un vaso mientras el jugador las desplazaría y daría vueltas  para hacerlas encajar unas con otras, Pajitnov ya tenía entre sus neuronas el concepto de lo que sería una mina de oro.

Alexei Pajitnov

Como las piezas del Pentominós llevadas al nuevo concepto hacían el juego demasiado difícil, decidió contentarse con piezas de cuatro cuadrados en vez de cinco. El nombre que eligió para el juego, “Tetris”, proviene del griego “tetra” (cuatro) y de su deporte favorito, el tenis. Programado por pura afición en su Elektronika 60 mediante un software diseñado sólo para hacer cálculos matemáticos, el juego utilizaba caracteres de texto para dibujar las piezas (cada cuadrado estaba formado por corchetes). Pronto sus compañeros de trabajo no podían despegarse de la  ingeniosa creación, y uno de ellos, un adolescente de 16 años llamado Vadim Gerasimov, ayudó a Pajitnov a adaptar su juego para sistemas domésticos MS-DOS para distribuirlo gratuitamente vía disquetes.

Pronto “Tetris” se expandió por todo Moscú, y cuando su creador lo envió a un amigo que vivía en Hungría, el juego terminó exhibido en una feria del Instituto Húngaro de Tecnología. Fue allí que los ojos del británico Robert Stein, dueño de  Andromeda Software, reconocieron instintivamente una oportunidad dorada. Contactándose con el centro de computación Dorodnitsyn para negociar un por los derechos de aquella joya, Stein tomó palabras habladas por contratos firmados y decidió vender el juego a la empresa inglesa Mirrorsoft sin nunca haber llegado a un acuerdo. Fue así que Tetris terminó siendo distribuido por Spectrum y Atari ST al Reino Unido y a los Estados Unidos sin el consentimiento de la nueva agencia soviética Elektronorgtechnica (ELORG), la cual debía encargarse de distribuir software soviético a occidente. El juego no podía aparecer en el mercado estadounidense en un mejor momento: en plenas tensiones políticas entre los dirigentes Ronald Reagan  y Mijail Gorbachov por el desarme nuclear, Tetris parecía haber sido pensado como un símbolo del Muro de Berlín y de la Cortina de Hierro que dividía al mundo en dos grandes “bloques” (¿piezas?) ideológicos. Fue el primer videojuego ruso en ser distribuido a occidente y pronto todos hablaban de lo divertido que era construir y destruir muros.

Cuando Tetris ya era una sensación en América, ELORG se hizo cargo de las negociaciones con Stein y Mirrorsoft, la cual se quedó con los derechos del juego diseñado para las computadoras personales. Ahora, los derechos del juego para las máquinas Arcade y las consolas portátiles ya era otra cuestión. Es entonces cuando aparecen en la contienda las dos grandes empresas de videojuegos de la época: Atari y Nintendo. La situación se decantó por la segunda cuando el empresario y diseñador de videojuegos Henk Rogers, conocido como el “software a prueba de balas”, se reunió con los directivos de ELORG en Moscú para mostrarles un cartucho del juego “Tetris” para la novedosa consola de la compañía nipona: el Game Boy. Al principio enfurecidos por la osadía, Rogers terminó convenciendo a los directivos de los beneficios que traería ese juego junto a la nueva consola portátil. Con los derechos de las versiones del videojuego ruso para consolas caseras y portátiles en las manos de Nintendo, Atari no tardó en sumirse en protestas temiendo el futuro de sus propias versiones. Una larga lucha legal entre ambas compañías rivales terminó favoreciendo a Nintendo, y fue junto a la Game Boy y la Nintendo Entertainment System (NES) que el Tetris se expandió por el mundo de forma masiva.

Aunque los derechos de los bloques soviéticos pasaron de mano en mano durante años, las manos de  Alexei Pajitnov permanecieron vacías durante mucho tiempo. Por suerte, la historia de Pajitnov no terminó como las de muchos otros genios como Van Gogh, Oscar Wilde o Nikola Tesla. La victoria de Nintendo en la contienda por los derechos no se explica sólo por habilidad en los negocios: Henk Rogers y Pajitnov tuvieron químicas compatibles desde que se conocieron y terminaron siendo grandes amigos. Fue gracias a Rogers que Pajitnov pudo viajar a Estados Unidos en 1991 para dedicarse a su gran pasión: crear videojuegos. Rogers luego viajaría a Moscú para negociar el retorno de los derechos del Tetris a las manos de su amigo. Fue así que en 1996 Alexei Pajitnov pudo fundar The Tetris Company. Hoy existen infinitas versiones del juego Tetris y de juegos inspirados en él, como el juego Doctor Mario de Nintendo. La música “Tetris A” del Game Boy basada en la canción popular rusa “Korobeiniki” sigue resonando en nuestros días en la memoria de millones de personas, quienes para felicidad de Pajitnov y desgracia de la URSS reconocen la composición como “la música del Tetris”. Incluso se han realizado investigaciones científicas que demuestran que jugar al juego de los bloques diariamente aumenta la actividad cerebral y el procesamiento de lenguaje. Recientemente Nintendo ha lanzado una versión gratuita de Tetris para su consola híbrida, la Nintendo Switch, que permite jugar en línea contra otras 99 personas. El juego ha sido todo un éxito, probando que el invento de Pajitnov sigue más que vigente.

Entrevista a Alexei Pajitnov

Bruno Gariazzo

Retorno desde el Fin del Mundo

Nota escrita para la sección Cromo del diario El Observador

Las uruguayas que pasaron el verano a bordo del buque británico HMS Protector dicen que esta experiencia obliga a cualquiera a tomar consciencia acerca de lo insignificante que es el ser humano frente a la naturaleza

En su película documental “Encuentros en el Fin del Mundo”, Werner Herzog plantea a través de un viaje a la Antártida la disparidad que se ha ido gestando entre el ser humano y la naturaleza: el primero cree dominar a la segunda, pero basta con enfrentarse a la inmensidad del continente helado para aclarar qué rol le corresponde a cada uno. En diálogo con Cromo, dos uruguayas que viajaron este verano a la Antártida a bordo del buque británico HMS Protector, Laura Paolino y Noelia Miraballes, narran su experiencia y concuerdan con la visión del aclamado director.

El HMS Protector es un buque de patrulla de hielo de la Armada Británica (Royal Navy) con capacidades hidrográficas y oceanográficas que suele prestar apoyo logístico a las bases antárticas. En el año 2017, este buque colaboró con el gobierno argentino en la búsqueda del submarino  ARA San Juan, desaparecido a la altura del golfo San Jorge con 44 tripulantes a bordo. Según Laura Paolino, jefa de cartografía de la Armada Nacional, la principal particularidad que caracteriza a esta embarcación es su capacidad de realizar relevamientos hidrográficos. Esto quiere decir que el buque puede escanear el fondo marino mediante impulsos de sonido, y es a partir de los datos relevados que luego se confeccionan las cartas náuticas de uso internacional. Las cartas náuticas son fundamentales para garantizar la seguridad de las embarcaciones que navegan por esas aguas, sobretodo en zonas transitadas por cruceros en esta época en la que el denominado “turismo antártico” está en boga. En efecto, el buque terminó de hacer dos relevamientos específicamente en dos zonas frecuentadas por estos cruceros: la Bahía del Almirantazgo (o Bahía Lasserre) en la isla Rey Jorge y el Canal Peltier. Como estas cartas náuticas son documentos oficiales que deben de poder ser interpretados por cualquier cultura alrededor del globo, es imprescindible que todos los países de la Organización Hidrográfica Internacional se adapten a los estándares de producción,  asegurando así la utilización de un mismo lenguaje universal. “Estos documentos son muy dinámicos”, dice Paolino, “cambian todo el tiempo; siempre se encuentran novedades que se agregan a las áreas que cubren las cartas, por lo que hay que estar muy atentos.”

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Además de poder realizar levantamientos hidrográficos, el HMS Protector es un buque muy versátil con diversas facilidades para adaptarse a cualquier demanda que pueda surgir: puede llevar consigo vehículos de tracción, motos de nieve, combustible, y hasta puede recibir a bordo un helicóptero. En esta ocasión, el Protector apoyó a tres geólogos y un paleontólogo que estaban estudiando el deslizamiento de los glaciares y de los volcanes en la isla Rey Jorge donde Uruguay tiene su base científica. También aportó apoyo logístico aprovisionando a la base más austral que existe en el glaciar Thwaites. Esta base forma parte de un nuevo proyecto surgido entre Estados Unidos y el Reino Unido en el que se está investigando en qué medida  el calentamiento global se encuentra detrás del progresivo derretimiento de este glaciar. La colaboración del HMS Protector con esta base del “British Antarctic Survey” es de gran importancia ya que los científicos temen que un colapso del glaciar podría provocar un aumento del nivel global del mar de 80 centímetros.

Noelia Miraballes, teniente de navío en la Armada Nacional y jefa de departamento de la Fragata ROU01, recuerda que el Tratado Antártico (tratado firmado actualmente por 53 países que hace de la Antártida un continente “de todos”) establece que el ecosistema de este continente no debe de ser alterado por la actividad del hombre. En vista de ello, el buque HMS Protector recorrió varias bases científicas verificando que los postulados del tratado son respetados y recogiendo cualquier resto de construcción o de basura que pueda haber sido abandonado.

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Las aventureras entrevistadas, quienes fueron seleccionadas para esta travesía, cuentan que en octubre de 2018 la Armada Nacional publicó un comunicado interno solicitando voluntarios para embarcar el HMS Protector durante tres meses en la campaña de verano. Las invitaciones otorgadas por la Armada Británica tenían algunos requisitos, entre los cuales el principal era que los seleccionados poseyeran un nivel avanzado del idioma inglés. Esto no estaba cerca de representar un problema para Laura Paolino, ya que ella en 2014 realizó un curso de cartografía marina en la Oficina Hidrográfica de Reino Unido. “Me interesé por las prácticas y la cultura británica”, cuenta Paolino, “por lo que decidí asociarme a la British Society, que tiene sede en Uruguay, para estar también más en contacto con la cultura británica”. Más allá del orden que caracteriza al pueblo inglés (caricaturizado por “el té de las cinco y la puntualidad indirecta”), la sociedad británica es muy rica y diversa. La cartógrafa explica que al estar formada en realidad por cuatro países, Gran Bretaña está marcada por singularidades. El afán por mantener las cosas ordenadas y encontrar soluciones, afán que se ve reflejado según Paolino en el proceso del Brexit, contrasta con la forma relajada que tienen los uruguayos para encarar los problemas. “Pero los valores son los mismos”, dice, “ya que lo que está bien para ellos también está bien para nosotros”.

 A ambas uruguayas la experiencia les pareció muy enriquecedora. Laura Paolino cuenta que normalmente ella en su trabajo recibe los datos de los relevamientos hidrográficos pero no suele realizar ella misma los relevamientos, por lo que esta instancia representó una oportunidad para comprender el trabajo de sus colegas. “Pude conocer dentro del gran puzzle de la producción, una de las grandes piezas iniciales”, cuenta. También le entusiasmó formar parte de una tripulación diversa y perteneciente a otra cultura dentro de una de las embarcaciones más icónicas del mundo. Noelia Miraballes ya había estado en la Antártida en 2009, por lo que esta experiencia le ayudó a reforzar sus conocimientos de navegación en hielo, enriqueciéndose de los saberes de la tripulación inglesa.

Al ser cuestionadas sobre su experiencia personal dentro y fuera del buque y sobre las posibles dificultades que podrían habérseles presentado, ambas remarcaron elementos diferentes. Paolino explica que se trata de una experiencia exigente: “no es un paseo, no es un crucero, es un ambiente de trabajo que requiere mucho de uno”. La rutina del buque es muy marcada: todas las nochecitas en el buque se publica el cronograma de lo que se hará el día siguiente, y las tareas deben de ser cumplidas en regla. “Es exigente físicamente y mentalmente”, dice Paolino, “pero al final del día es satisfactorio y uno dice: “fue un buen día, ¿no?”” Obviando las exigencias de rutina, la jefa de cartografía haya que “más allá de que tu silla y tu escritorio se mueven (es un barco), el trabajo no deja de ser un trabajo normal de oficina”.

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 Por su lado, Miraballes encuentra una dificultad en estar 32 días en un sitio en el cual nunca es de noche. De hecho, la Antártida se caracteriza por presentar sólo dos estaciones, verano e invierno, y en la latitud en la que se encuentra el glaciar Thwaites el sol nunca se pone y a medianoche se encuentra 10 grados por encima del horizonte. “El reloj biológico un poco se descontrola”, dice Miraballes, “al nunca tener noche, nunca terminaba de dormir bien”.

Al igual que Herzog, las dos uruguayas opinan que la “experiencia antártica” funciona como un choque de consciencia para cualquier ser humano. “Pisar por primera vez el continente antártico te deja sin palabras”, dice Paolino, “lo había visto anteriormente en fotos y videos, pero ver con mis propios ojos esa geografía tan diferente y esa extensión de un mar de hielo hace que te cueste creer lo que la naturaleza es capaz de hacer”. El HMS Protector podrá ser un barco muy potente de 90 metros de largo  y con motores de 4 700 caballos de fuerza, pero encuentra grandes dificultades para avanzar sobre el hielo. Hay que entender la medida en que la naturaleza impone obstáculos. Aunque fuese verano, durante ciertos días se avanzaba muy poco porque el hielo estaba muy duro. “No hay que pensar que por el tamaño del buque o su potencia el humano va a lograr superar a la naturaleza”, afirma la especialista. Paolino también hace un énfasis en lo imprescindible que es la cooperación entre personas y entre países para lograr trabajar en un ambiente tan inhóspito. “Trabajar todos juntos en pos de algo en común, estando siempre comunicados, es la mayor contribución hacia el avance de todos”, opina Paolino.

Por su lado, la teniente Noelia Miraballes dice que en sus once años de servicio en el mar ha comprendido la fragilidad del ecosistema y la insignificancia del ser humano en el planeta. Al estar uno rodeado por el mar, dice Miraballes que “uno se da cuenta de que todo es súper frágil y de que cualquier alteración al ecosistema puede destruir la cadena”. Finalmente la teniente agrega:

“A cualquier ser humano tener la experiencia de conocer el mar le hace tomar consciencia del medio que lo rodea. Este planeta es más agua que tierra, y viviendo en la ciudad se pierde la consciencia de que uno no es todo, de que hay todo un ecosistema afuera, de que es muy frágil, y de que es muy importante el conservarlo para asegurar nuestra propia supervivencia”.

Bruno Gariazzo